Psoriasis: Causas y factores desencadenantes de esta enfermedad de la piel

Introducción

La psoriasis es una afección cutánea inflamatoria, crónica , de causa desconocida con base autoinmune y con predisposición genética que afecta a millones de personas en todo el mundo. Diversos factores pueden contribuir a su desarrollo y desencadenar brotes. Comprender estas causas y desencadenantes es crucial para el control y tratamiento eficaces de esta difícil afección.

¿Qué es la psoriasis?

La psoriasis es un trastorno inflamatorio cutáneo no contagioso caracterizado por la rápida acumulación de células cutáneas en la superficie. Esta producción excesiva de células cutáneas da lugar a placas rojizas bien delimitadas, que se cubren de escamas gruesas de color blanco o plateado . La psoriasis puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, como el cuero cabelludo, las rodillas, los codos y la parte baja de la espalda. Además de los síntomas físicos, la psoriasis también puede tener un impacto significativo en el bienestar emocional de una persona, provocando a menudo depresión y baja autoestima.

Causas de la psoriasis

Aunque la causa exacta de la psoriasis sigue siendo desconocida, se cree que una combinación de factores genéticos, del sistema inmunitario y medioambientales contribuye al desarrollo de esta enfermedad. Exploremos cada uno de estos factores en detalle:

1. Factores genéticos

Las investigaciones sugieren que ciertos genes pueden desempeñar un papel a la hora de hacer a las personas más susceptibles a la psoriasis. Si tienes antecedentes familiares de psoriasis, tienes más probabilidades de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, no todas las personas con predisposición genética desarrollan psoriasis, lo que indica que hay otros factores implicados.

2. Anomalías del sistema inmunitario

La psoriasis se considera una enfermedad autoinmunitaria, en la que el sistema inmunitario ataca por error a las células sanas de la piel, desencadenando una inflamación y una rápida producción de células cutáneas. Se cree que las células T, un tipo de glóbulo blanco, están implicadas en la respuesta anómala del sistema inmunitario. Esta desregulación inmunitaria provoca los síntomas característicos de la psoriasis.

3. Desencadenantes ambientales

Ciertos factores ambientales pueden desencadenar o empeorar los síntomas de la psoriasis en personas predispuestas. Entre los desencadenantes más comunes se incluyen:

Infecciones: Las infecciones bacterianas o víricas, como las infecciones estreptocócicas de garganta, pueden desencadenar la psoriasis o provocar brotes en personas a las que ya se les ha diagnosticado la enfermedad.

Estrés: Los niveles elevados de estrés pueden contribuir al desarrollo de la psoriasis o a la exacerbación de los síntomas. El estrés psicológico, así como el estrés físico debido a lesiones o intervenciones quirúrgicas, pueden desencadenar brotes.

Clima: El clima desempeña un papel importante en el tratamiento de la psoriasis. El tiempo seco y frío puede empeorar los síntomas, mientras que los climas cálidos y húmedos pueden aliviar a algunas personas.

Medicamentos: Ciertos medicamentos, como los betabloqueantes, el litio , antiinflamatorios, antipalúdicos,entre otros se han relacionado con el desencadenamiento o empeoramiento de la psoriasis.

Tabaco y alcohol: El tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol se han asociado con un mayor riesgo de desarrollar psoriasis y empeoramiento de los síntomas.

Otros: obesidad, traumatismos ( fenómeno isomorfo), endocrinos.

Manejo de la psoriasis

Aunque la psoriasis es una enfermedad crónica que no tiene cura, existen varias opciones de tratamiento para manejar sus síntomas con eficacia. Entre ellas se incluyen:

1. Tratamientos tópicos

Los medicamentos tópicos, como los corticosteroides, los retinoides y las cremas hidratantes, suelen utilizarse para reducir la inflamación, y la descamación asociados a la psoriasis. Suelen aplicarse directamente sobre las zonas afectadas de la piel.

2. Fototerapia

La fototerapia consiste en exponer la piel a cantidades controladas de luz ultravioleta, procedente del sol o de fuentes de luz artificial. Esta opción de tratamiento puede frenar el crecimiento excesivo de células cutáneas y reducir la inflamación.

3. Medicamentos sistémicos

Para los casos graves y resistentes de psoriasis, pueden recetarse medicamentos sistémicos para actuar sobre el sistema inmunitario y reducir la inflamación. Estos medicamentos incluyen inmunosupresores orales o inyectables, y fármacos biológicos.

4. Modificaciones del estilo de vida

Hacer ciertos cambios en el estilo de vida también puede ayudar a controlar los síntomas de la psoriasis. Entre ellos se incluyen:

Mantener una dieta sana: Una dieta equilibrada rica en fruta, verdura y ácidos grasos omega-3 puede contribuir a la salud general de la piel y ayudar a controlar la inflamación.

Manejar el estrés: Las técnicas de reducción del estrés, como la meditación, el yoga y la terapia, pueden ayudar a minimizar la frecuencia e intensidad de los brotes de psoriasis.

Evitar los desencadenantes: Identificar y evitar los desencadenantes específicos de tu enfermedad puede reducir significativamente la frecuencia de los brotes. Esto puede incluir evitar ciertos medicamentos, controlar los niveles de estrés y proteger la piel de las condiciones climáticas extremas.

Conclusión

La psoriasis es una enfermedad crónica de la piel que puede afectar significativamente a la calidad de vida de una persona. Aunque aún se desconoce la causa exacta de la psoriasis, la genética, las anomalías del sistema inmunitario y los factores ambientales contribuyen a su desarrollo. Al comprender las causas y los desencadenantes de la psoriasis, las personas pueden manejar y controlar mejor sus síntomas mediante opciones de tratamiento adecuadas y modificaciones del estilo de vida. Pedir consejo y orientación médica es esencial para un tratamiento eficaz y un mayor bienestar general.

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